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Ionización del aire

Un tema interesante y probablemente ni siquiera considerado por muchos es el referido a la calidad del aire que se respira no por la contaminación que todos conocemos sino por elementos invisibles que siempre estuvieron allí. Veamos. El aire está conformado por 79 % de nitrógeno y 21 % de oxígeno y nuestra supervivencia, así como nuestro rendimiento, dependen del oxígeno. Pero obviamente esto está muy lejos de conformar toda la historia. Ahora ya sabemos que el aire que respiramos contiene muchas otras cosas. Se sabe que algunas de ellas afectan seria y negativamente a nuestra salud. El tema pasa por los iones del aire que son sólo partículas de aire cargadas eléctricamente de los cuales el más importante es el oxígeno ionizado negativamente. Las partículas cargadas positivamente, particularmente el bióxido de carbono, también son importantes, pero porque pueden provocar una gran variedad de efectos dañinos que pueden afectar seriamente a la concentración y a la recuperación. La ionización del aire simplemente se refiere a la pérdida o ganancia de electrones de las moléculas que están en los gases atmosféricos.

En el aire existe una cierta electricidad que se encuentra en la atmósfera. Esta electricidad está formada por partículas llamadas iones; de estos unos contienen
partículas de carga positiva (protones) y otros de carga negativa (electrones). Cuando la cantidad de cargas positivas es igual a la de cargas negativas nos encontramos ante una partícula con carga eléctrica neutra, pues los electrones y los protones se cancelan mutuamente.
En el ambiente los iones positivos se producen por la fricción de masas de aire (es el aire que normalmente se respira antes de una tormenta).
Nuestro cuerpo es una máquina bioeléctrica, está polarizado eléctricamente y por tanto, toda la actividad electromagnética del entorno nos afecta. Se sabe que
absorbemos los iones por la piel. Hay científicos que dicen que los puntos de absorción son, precisamente, los puntos de acupuntura.
Cuando el aire tiene una carga eléctrica excesivamente positiva produce efectos como hiperactividad, jaqueca, ansiedad, malhumor, dolores articulares, agresividad, ... que a la larga provocan desequilibrios en nuestra salud: depresión, cansancio crónico, insomnio, problemas respiratorios, etc.
Cuando al contrario, en el aire predominan las cargas negativas, el rendimiento corporal y psíquico aumenta, favoreciendo la relajación y el buen funcionamiento de nuestro organismo.
Un exceso de iones negativos tiene efectos bactericidas y beneficia a todos, especialmente a las personas alérgicas, las asmáticas y las que padecen problemas de pulmón.
Precisamente este ambiente beneficioso es el que se respira en los balnearios, zonas de mar y de montaña.
En las ciudades hay un exceso de iones positivos debido a la contaminación atmosférica y la falta de espacios verdes. En el campo hay más iones negativos.
Existen unos vientos que se producen en diversas zonas del planeta, los cuales provocan un exceso de cargas positivas (el Zonda, el Mestral, el Sirocco, el Foëhn, ...) ocasionando problemas a las personas especialmente sensibles a esta tensión atmosférica.
Incluso la influencia de la Luna incrementa el número de iones positivos. La influencia de la Luna es un hecho comprobado en el ámbito policial (aumento de casos de asesinato, violaciones, etc.) y en el ámbito hospitalario (operaciones exitosas pero que de repente han surgido problemas inesperados).
En algunos hospitales americanos, conscientes de que el ambiente hospitalario no es el adecuado, han instalado generadores de iones negativos (aeroioterapia) en los quirófanos, UCI, áreas de recién nacidos, ... lo cual ha supuesto una mejora en la esterilización ambiental, con un coste mínimo y sin efectos secundarios.

Si analizamos nuestro entorno apreciaremos que nos encontramos rodeados de materiales sintéticos; los utensilios que utilizamos de forma cotidiana son, casi todos, sintéticos (electrodomésticos, ropa, mobiliario, cortinas, alfombras, zapatos, etc.).
Evidentemente no podemos prescindir de todo aunque podemos ayudarnos y ser más selectivos, pues al fin y al cabo somos nosotros los que padecemos los efectos de esta sobrecarga de iones positivos y por otra parte acumulamos electricidad estática. Todos hemos sentido alguna vez un calambre al tocar un objeto de metal e incluso al rozar o tocar a alguien.


¿Cómo eliminar la electricidad estática?

  • Prescindiendo de la ropa sintética
  • Utilizando zapatos de materiales naturales y no utilizando zapatos con suela de goma
  • Tocar tierra o caminar por el césped con los pies descalzos
  • Estar en contacto con la naturaleza, pasear cerca de ríos, fuentes, cascadas, etc.