Conoced la verdad y ella os hará libre

La soledad y la falta de amor

26.07.2010 08:41

Al observar detenidamente a mi alrededor, a mis cercanos, a mis amigos, en las noticias, a mis compañeros de trabajo y en general al mundo, me doy cuenta de algo que está pasando desapercibido pero que nos afecta a cada uno de nosotros, y de lo cual yo tampoco escapo. Me refiero a la batalla que está librando nuestro mundo en contra de la soledad y la falta de amor.

Esto no es de ahora, pero se ha ido acrecentando cada vez más. Este avance lo podemos notar, en el día a día, en la violencia que existe en los colegios, en las calles, en el aumento del alcoholismo, en la droga que está por todos lados, en las familias que se están separando, en la tristeza individual reinante, etc. La crisis está en pleno apogeo y nosotros no la encaramos de buena manera.

Quién lo diría, existiendo tantos avances en la ciencia y en la tecnologia, sobre todo en el mundo de las comunicaciones: TV digital, facebook, twitter, gmail, internet en general, pero la soledad sigue siendo un problema indisoluble. El tema es que la tecnología y la ciencia no atacan el problema central que es la falta de amor. Divorcios, asesinatos, asaltos, tristeza, enfermedades, lágrimas, muerte, nos atormentan día a día.

Si nosotros, por un momento, nos centraramos en el problema fundamental de la vida, me refiero a la falta del amor verdadero, no tendriamos tantos problemas. Cuando hay amor todo cobra sentido. A todos nos gusta sentirnos amados, y no me refiero al amor de pareja solamente, sino que al amor hacia los demás, hacia uno mismo, el amor a Dios. Amar y sentirse amado.

En realidad el amor es muy poderoso. Tiene el poder de renovarnos, de sanarnos, de rejuvenecernos, etc. Nos acerca a Dios la fuente infinita de amor. No podemos pensar entonces que podemos vivir alejados de todos, del mundo, del universo, eso es una locura!!.

Le doy gracias a Dios entonces en este día por darme la oportunidad de entender que significa dar amor y ser amado y los invito a todos a reconciliarse con Dios y a vivir una vida llena de amor, pero del amor verdadero, el amor  oblativo, el amor que Cristo Jesús nos tiene a cada uno de nosotros. Ganemos esta batalla.

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