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Estrés Geopático

Algunos terapeutas heterodoxos consideran que el campo electromagnético de la Tierra y otras formas de radiación tienen efectos nocivos potenciales en la salud física y psicológica de las personas. Ellos llaman estrés geopático a dicha influencia perjudicial, y afirman que puede propiciar la aparición de diversos trastornos y enfermedades, desde INSOMNIO y MIGRAÑA hasta REUMATISMO y CÁNCER.
La idea de que ciertos factores geológicos pueden afectar la salud y el bienestar de la gente no es nueva. Desde hace siglos los chinos han practicado el feng shui, el arte de orientar las casas, los muebles, las carreteras y otras construcciones de modo que armonicen con el flujo natural de energía terrestre. Algunas personas creen que ciertos monolitos prehistóricos como los de Stonehenge, en Inglaterra, fueron colocados como barreras de protección contra el estrés geopático.
Se piensa que este fenómeno obedece a múltiples causas, entre ellas las llamadas "líneas de energía", que supuestamente corresponden a corrientes subterráneas de agua o a pequeñas corrientes eléctricas producidas por cristales de cuarzo presentes en el subsuelo. Al parecer, las vías de ferrocarril, los cables eléctricos, los edificios altos, las canteras y otras obras estructurales pueden interrumpir las pautas naturales de esas líneas y exacerbar el estrés geopático.
Otro factor es el efecto de las tormentas magnéticas que se producen en la superficie del Sol y que los científicos llaman manchas solares. Cuando éstas alcanzan su máxima intensidad, perturban el campo magnético de la Tierra, lo que a su vez parece coincidir con las guerras, las hambrunas y otras calamidades. Se dice también que los ataques cardiacos son más frecuentes durante el periodo de actividad de las manchas solares.
Se sabe además que ciertos minerales y rocas como el granito contienen sustancias radiactivas (por ejemplo, el gas radón) que pueden provocar graves enfermedades, entre ellas cáncer de pulmón. Por otro lado, se cree que los habitantes de las ciudades están más expuestos al estrés geopático que quienes viven en el campo; al parecer el cableado eléctrico de las casas y los edificios intensifica el efecto de dicho estrés, motivo por el cual algunas personas se sienten mejor fuera de sus hogares.
El peor riesgo que se puede correr por exponerse en forma excesiva al estrés geopático supuestamente es el debilitamiento gradual del SISTEMA INMUNOLÓGICO, que aumenta la vulnerabilidad a la ENCEFALOMIELITIS MIÁLGICA, la ARTRITIS, la ESCLEROSIS MÚLTIPLE, la LEUCEMIA y el SIDA, además de los trastornos antes mencionados. Muchos terapeutas heterodoxos también consideran que el estrés geopático provoca o agrava la DEPRESIÓN, la HIPERTENSIÓN y el ALCOHOLISMO.