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La naturaleza energética del Hombre

Desde siempre se ha sabido, a través del aporte de diversas culturas, que el hombre está constituido y estructurado - además del cuerpo denso visible - por otras seis envolturas sutiles invisibles, las cuales están inmersas en planos universales de idéntico nivel vibratorio. Así se tiene un cuerpo físico con sus partes densa y etérica; un cuerpo astral con sus partes afectivo-emocional y energética; un cuerpo mental con sus partes concreta y abstracta, y un cuerpo causal, denominado Atman, que constituye la parte evolutiva del hombre. Los siete cuerpos del hombre están relacionados e intercompenetrados, pese a lo cual no se interfieren, pues actúan en planos vibratorios disímiles.
Cada uno de los tres primeros cuerpos o envolturas irradia mucho más allá de sus límites espaciales cartesianos, formando en su conjunto lo que se conoce como el Aura. Este envoltorio es detectable por Radiestesia, dispositivo Kirlian, clarividencia, imposición de manos, etc.
Nuestro Cuerpo Etérico recibe la vitalidad de una estructura o ente invisible y desconocido que forma parte de las energías llamadas sutiles. Ella es gestionada en el mismo a través de siete vórtices que son conocidos con el nombre de “chacras” (que son los puntos o puertas de acceso principales). Dicen que hay otros 21 “subchacras” y 340 “sub-subchacras”. Esta energía actúa sobre el campo vital o físico de nuestro cuerpo, sobre el campo mental y sobre el campo espiritual y emocional de las personas.

En Radiestesia interesan las vibraciones muy débiles, aquellas que actúan a nivel celular y que se denominan energías sutiles. El término de energía sutil engloba lo que los chinos taoístas llaman “Chi”, los budistas Zen llaman “Ki”, el pensamiento hindú denomina “Prana”, y los griegos antiguos lo llamaron “Pneuma”. Me imagino que tendrá algún nombre más que escapa a mi conocimiento. Atañe también a las radiaciones emergentes de la Tierra, conocidas como Energías Telúricas, las cuales afectan a los ritmos vitales de nuestro organismo.

Si alguno de nuestros chacras se bloquea, la energía de nuestro cuerpo no circulará correctamente y alguno de nuestros órganos vitales empezarán a debilitarse. Igualmente si pasamos mucho tiempo en lugares con un nivel energético inferior al que vibran nuestras células, éstas acabarán no funcionando correctamente, nuestro sistema inmunitario se debilitará, fortaleciendo a los virus y bacterias.

En el ser humano existen centros de energías sutiles (Chakras) y campos electromagnéticos sutiles (Tattwas).